Con el poder del streaming ahora podemos saltar de una canción a otra, de un género a otro, con tan solo apretar un botón. Sin embargo, aquí en #ruexmag aún nos gusta disfrutar de vez en cuando de la experiencia de escuchar un álbum de principio a fin, en el orden en que el artista lo planeó.
Esta es una colaboración de @ivanadelriobl para la sección de Música
Es por esto que te presentamos discos que nos han cautivado desde la pista número uno hasta el último segundo para que los escuches ya sea en un road trip o en la oficina. Esta semana te presentamos Carne, Deseo y Volutnad de Candelabro
Candelabro | Carne, Deseo y Voluntad | Art Rock | 2025 | 14 Canciones | 1 hr 13 s


Candelabro es una de las grandes revelaciones del circuito chileno de música independiente en los últimos años. Se trata de una banda de art rock formada en Santiago que se popularizó gracias a su sonido experimental, letras emocionales y una propuesta conceptual. Combinan guitarras potentes con elementos electrónicos, jazz y ska mientras exploran temáticas de cotidianidad urbana, fe y la identidad chilena.
Es un proyecto lleno de canciones llenas de humor, honestidad e inocencia que invita a atreverse y a saltar hacia lo desconocido. Han participado en importantes escenarios como Lollapalooza Chile 2025 y Fauna Primavera. Su disco debut fue nominado a “Mejor disco del año” por CityLab y elogiado por la revista Rolling Stone. Y su segundo álbum fue aclamado por la crítica, alcanzando primeros puestos en Rate Your Music.

Canciones favoritas: Las Copas | Ángel | Fracaso
“Deseo, Carne y Voluntad” se trata de un experimento musical de post-rock de 70 minutos desparramados en 14 canciones que hablan sobre la religión, la cultura chilena y el arte. Con influencias que van desde Slint, Lamp y Black Country, New Road hasta Serú Giran, Brian Eno y Siouxsie and the Bashees, el disco combina diferentes géneros musicales sin dejar de lado la identidad chilena y latinoamericana.
El disco fusiona rock de ensamble, experimentación y crítica social. Revisita los símbolos fundacionales de Chile -la fe, la patria, la culpa- para mirarlos desde el cuerpo, la memoria y lo colectivo. La banda recupera esos imaginarios como parte de una experiencia popular y emocional para transformar el dolor en arte.
El álbum expone las heridas de Chile, pero también la incertidumbre y desigualdad que atraviesa la juventud actual. Responde mediante la aceptación y confrontación, las letras evocan rabia, catarsis, fragilidad y madurez, asi como una lirica profundamente literaria con guiños a Gabriela Mistral, Armando Uribe y más. Su sonido combina elementos progresivos, texturas orquestales y arreglos que incluyen saxofones, sintetizadores, percusiones y guitarras distorsionadas.
“Las Copas” abre el disco e introduce el saxo. “Ángel” es una canción preciosa, una súplica dejando las emociones a flor de piel. “Pecado” una de las favoritas, entre ska y punk, es una sátira crítica de la realidad chilena clasista. “Fracaso” habla de la impotencia y de la perseverancia contra toda contrariedad.
Frente a gobiernos, ideologías y algoritmos que determinan nuestros valores y creencias, Candelabro decide por sí mismo trazar un camino propio asentado en la cotidianidad y divinidad que avanza y deja detrás las atrocidades políticas y sociales del día a día.
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El disco es definitorio porque a pesar de todo, se aferra a la esperanza, a ese ángel de la guarda. No busca responder a las dudas de una generación, pero sí los escucha y los lleva a la sensatez, aunque al final y como es de esperarse, deja más preguntas que respuestas. Sin embargo, Candelabro logra predicar una palabra difícil de digerir pero imposible de ignorar. Aseguran que ante tiempos violentos, solo hace falta difundir talento, fe y un mensaje; o mejor aún, deseo, carne y voluntad.

