Dear White People Vol. 2 | Tu sordera es opcional, así que tuvimos que cambiar

El 08 de febrero de 2017 sucedió lo inimaginable para Netflix. Ese día, la compañía de streaming, que hasta entonces parecía no haber cometido ningún error mercadológico, sufrió uno de los mayores golpes por parte de la audiencia. El anuncio del estreno de la serie Dear White People, basada en la película del mismo nombre dirigida por Justin Simien en 2014, acumuló en menos de una semana aproximadamente 200 mil “pulgares abajo” en YouTube.

Y si tenían curiosidad, el audiovisual de poco más de 30 segundos ha recibido 429 mil “no me gusta” al día de hoy en la plataforma de videos. Por otra parte, a sólo 58 mil personas le gustó lo suficiente las duras palabras de Samantha White (Logan Browning) como para atreverse a ir contracorriente.

Calificada como “racista” por toda esa gente cansada de que “la cultura popular diga que” es “una mala persona por el color de” su “piel”, que se burla de que el discurso provenga de una “chica negra con ojos verdes lmao” y que se despide de Netflix por apoyar proyectos que ponen en evidencia su propia intolerancia, la primera temporada de Dear White People generó una incómoda, pero necesaria, conversación en la sociedad estadounidense.

Siguiendo la trama de la cinta al pie de la letra, el ahora conocido como Volumen 1 de Dear White People es una divertidísima sátira que explora las tensiones raciales entre los estudiantes de la ficticia Universidad de Winchester, dónde sólo un selecto grupo de estudiantes provenientes de minorías tiene el privilegio (o desgracia) de estudiar. El apasionado activismo pro black de Samantha White, la protagonista de facto, es el detonante de una serie de eventos que culminan con un gran alboroto en el campus durante una importante gala de recaudación de fondos. Está de sobra decir que este suceso fue un parteaguas no solo para Sam, sino también para todos aquellos que la rodean.

Respaldada por las fenomenales actuaciones de su reparto principal (de los cuales tres repiten su rol del filme); la crudeza de la serie para abordar temas controversiales como la brutalidad policíaca, la hipocresía de la comunidad negra, la identidad racial, las expectativas patriarcales y la homosexualidad; su ácido humor y el apoyo de directores de la talla de Barry Jenkins, la mente maestra detrás de la genial Moonlight (2016), Dear White People se ganó la aprobación de la crítica especializada pese a que la audiencia la reprobase en redes sociales. No obstante, la polémica generada por el programa así como su final abierto dio luz verde a la producción de una segunda temporada.

El Volumen 2 de Dear White People se desarrolla tan sólo unas semanas después de la revuelta con la que culmina la temporada anterior, por lo que los personajes aún continúan sufriendo las consecuencias de sus acciones. Sin embargo, esas historias individuales son mucho más potentes e interesantes que el arco principal que intenta ligarlas, lo cual se convierte en un defecto fatal para la temporada puesto que las referencias a las sociedades secretas en cada episodio que conducen a la revelación final se sienten forzadas para encajar con el relato individual.

Pero fuera de eso, Dear White People regresa más brutal que antes, dejando por momentos la sátira de lado para enfocarse en la vulnerabilidad de los residentes del dormitorio Armstrong-Parker, aquellos de los que nos enamoramos la primera temporada. Cada uno de los personajes principales son una sombra de sus antiguos yo: Sam se niega a continuar con su programa de radio, su autoestima afectada por los comentarios negativos recibidos en línea; Reggie (Marque Richardson) embotella sus verdaderos sentimientos tras haber sido apuntado con una pistola por un policía; Troy (Brandon Bell) siente que su vida no tiene ningún propósito tras su arresto la noche de la revuelta; Joelle (Ashley Blaine Featherson, quien por fin consigue su primer episodio céntrico) continua sintiéndose una segunda opción al lado de su mejor amiga; Coco (Antoinette Robertson) pierde el control por una circunstancia inesperada y Lionel (DeRon Horton) intenta navegar por el mundo de las citas, algo en lo que es inseguro, pese a la confianza que ganó por su valor para publicar la historia que desató el alboroto. Todos estos escenarios permiten que el drama cobre mayor fuerza y explotar el rango actoral de cada uno de los miembros del reparto principal, pese a que los chistes son aún más ácidos que en los primeros diez capítulos.

Otro cambio notorio en la segunda temporada, y no hablo del paso de Defamation (la parodia de Scandal) a Prince O’ Palities (una parodia al sorpresivo éxito de Fox, Empire) como el programa televisivo que reúne a los residentes de AP en la sala común, es la manera en que sus temas controversiales son enfocados. Algo que distinguía a la primera temporada es que todas sus temáticas eran tratadas desde la perspectiva de la comunidad negra como referencia, no obstante, para la segunda temporada el enfoque es más universal, lo que me parece una respuesta a las críticas de la audiencia de que era una serie para una audiencia nicho pese a su importancia cultural. Es por ello que para algunos resultará más sencillo finalmente familiarizarse con Sam y sus amigos que antes, puesto que sus experiencias son más comunes para cualquier veinteañero, sin importar raza o género.

Dear White People

Este esfuerzo para atraer a más audiencia también hace que el tono de sátira se abandone. A diferencia de la temporada pasada, en esta ocasión los directores individuales se permitieron jugar con diferentes géneros, desde el terror y el filme noir (Capítulo VI) hasta las comedias románticas (Capítulo V), otorgándole un ritmo y personalidad diferente a cada episodio así como una mayor resonancia a cada experiencia personal.

En esta temporada no solamente hay un episodio sobresaliente como en la pasada, el cual indiscutiblemente se trató del Capítulo V (dirigido magistralmente por Barry Jenkins), sino 3 (aunque dos de ellos pueden verse como un solo episodio largo): Capítulo IV, Capítulo VIII y Capítulo IX, siendo los últimos dos imposibles de separar. Además hay que estar atentos a los cameos de Tessa Thompson (Annnihilation, Thor Ragnarok, Creed) y Tyler James Williams (Everybody Hates Chris, Criminal Minds Beyond Borders, The Walking Dead), quienes interpretaron a Sam y Lionel en la película original.

Dear White People continúa generando debates entre sus espectadores gracias a sus provocadores e inteligentes guiones, logrando que la consciencia generada sobre el suicidio adolescente con 13 Reasons Why parezca un chiste a causa de la frágil narrativa en la historia de Hannah Baker. No obstante, Dear White People es un título atrevido que es rechazado por una parte de la audiencia que se niega a abandonar su postura personal respecto a su posición social.

El futuro de la serie aún es incierto pero en lo que esperamos una noticia sobre la temporada tres, los primeros dos volúmenes de Dear White People están disponibles en Netflix.

Esta es una colaboración de Ximena P. Morales para la sección de Cine y Televisión

 

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