Media Noche Radio Club | Descubre el pasional, festivo y confesional disco de Jazmín Esquivel desde Argentina

Rue X Magazine

Con el poder del streaming ahora podemos saltar de una canción a otra, de un género a otro, con tan solo apretar un botón. Sin embargo, aquí en #ruexmag aún nos gusta disfrutar de vez en cuando de la experiencia de escuchar un álbum de principio a fin, en el orden en que el artista lo planeó.

Esta es una colaboración de Ignacio A. Pérez C. para la sección de Música

Es por esto que te presentamos discos que nos han cautivado desde la pista número uno hasta el último segundo para que los escuches ya sea en un road trip o en la oficina. Esta semana te presentamos Medianoche Radio Club de Jazmín Esquivel.

Jazmín Esquivel Media Noche Radio Club

Medianoche Radio Club | Jazmín Esquivel | Indie / pop-rock / Folk / Electrónica | 2021 | Discobabydiscos | 10 Canciones | 36:39 min

Jazmín Esquivel Media Noche Radio Club

Hoy estarás leyendo sobre Jazmín Esquivel, todóloga originaria de Buenos Aires, Argentina… ¿Por qué todóloga? Porque es multiinstrumentista, productora, cantante, compositora y crea mundos sonoros que transportan, hipnotizan y embriagan cual ambrosía. Activa con diversos proyectos musicales tanto como invitada (junto a Leo Sujatovich, Bife, Carolina Donati, Paula Maffia y Pol Nada para El Camino de Leda) como compositora e instrumentista (en MUGRE y Un Apagón Sensible) es alguien cuyas sensibilidades se ven compartidas de forma efectiva con cada pieza en la que trabaja.

Su faceta solista comenzó en 2014, sacando en 2016 su primer EP Agua Turbia y presentando al mundo su primer LP titulado Púrpura en 2018, disco que desplegaba un fuerte carácter folk. Ahora, con el lanzamiento de su más reciente producción, Jazmín se aleja diametralmente del ya mencionado folk (sin perderlo completamente) para adentrarse en un lado mucho más electrónico.

Canciones favoritas: MRC | HISTORIAS | TODOS QUIEREN ALGO DE MI | UNA MIERDA | EL CHICO E LA PELÍCULA 

Comenzaré con algo fuerte, una confesión, por así decirlo… Si alguien (hace algunos años) me hubiera dicho que uno de mis discos preferidos empezaría con una canción con la frase “se prenden las luces del puticlub”, quizás me hubiera reído con sarcasmo y agresividad. Por fortuna ya no soy esa persona y puedo decir que no sólo esa frase forma parte actual de mi playlist diario, sino que esa canción es de mis favoritas.

Pero… ¿por qué? ¿Qué magia tiene? ¿Qué provoca? Medianoche Radio Club comienza con una honestidad pasmosa. La pieza homónima es la canción con la que uno fantasea que sea parte de su soundtrack de vida. Se vive en un paso en espiral que se ve glorificado por la repetición, te jala, te mueve, te hace sentir algo que quizás esté alejado de tu actualidad, pero últimamente se vuelve parte de uno.

Y así uno puede describir las canciones: su magia proviene de la repetición calculada, humana, fantasiosa. Las guitarras reverberantes, los ritmos de batería ilusoriamente simples, pero excepcionalmente ejecutados, un bajo calculado, sintetizadores pesados, leads movidos, contrastantes con pads casi eclesiásticos. Un movimiento dinámico entre la expectativa que cada uno crea en la pre-concepción del estilo y el deseo propio de Esquivel.

“Y REGALÁMELO” es un complemento al sentimiento ‘club’ de “MRC”, funky, ligero, brilla por el intercalar de la guitarra y el beat más ‘tropical’. “NUNCA TE TUVE”, una especie de contra-balada, baja el ritmo mientras voz (saturada en auto-tune) y guitarra dominan el ambiente. La alteración de la voz provoca el sostener de la atención, tan ajena de la preconcepción de intimidad que hace más afilado el sentimiento de su letra “Sé que te perdí. Y Sé que nunca te tuve.”

Aquí deberíamos tener clara otra parte de la genialidad de Esquivel: las letras… tajantes, sensuales dulces, ingenuas. “MRC” engañosamente tiende un poco al cliché que devoramos, pero conforme avanza nos asomamos más dentro de lo que podrían ser confesiones de lo más abrasivas. Quizás secretos mál guardados, o los que se asoman en los momentos menos esperados, los más tiernos, desprevenidos.

“MISIONES” se regodea en una diversidad melódica impresionante, nuevamente ligeramente tropical, aún guiada por las líneas de guitarra. Todos los instrumentos se alinean en el espacio con claridad, sin pelear, mientras se extienden en el escenario creado por los audífonos.

“NO PUEDO VOLVER”, por su lado, recae más en el contraste. En segundos pasamos de pasajes más desprovistos a fragmentos fugaces donde la carga sónica de la instrumentación se amalgama en un gran y monolítico impulso donde la voz corre con fiereza.

“HISTORIAS” es la pieza más electrónica del disco a su forma, puesto que son los leads quienes sientan las bases de la pieza. Como mantra o maldición, la canción estira dos líneas condenantes:

“Tus demonios van a llenarte de las historias que no contás
Tus demonios van a llenarte de las historias que no contaste.”

“TODOS QUIEREN ALGO DE MÍ” para bien me recuerda a Bloc Party, a Interpol a Deftones, a Placebo, a Eilish… Quizás es la hora en la que escribo, pero la letra hace las suyas en mi percepción una vez más. Es la simpleza de la repetición lo que la hace un canto apabullante:
“Todos quieren algo de mí. Y yo quiero algo de todos.”
A esto es lo que me refiero con ‘la magia’, ‘la empatía’, ‘el deseo de Esquivel.’ Lo importante de una buena ejecución pop es su apropiación, adopción, re-interpretación y finalmente poder sentir algo con cada nota y frase.

“UNA MIERDA” confronta al escucha de nuevo con contrastes, una cama sencilla de sintetizadores y melodías de guitarra, después del primer coro, de pronto deja sola al bajo, la batería y la voz en un momento inconmensurable de cercanía cruda. Pasan 30 segundos, la canción explota a su forma en una declaración potente de superación:

“Te calmás o te calmo yo
De qué mierda me estás hablando?
Tenés miedo y yo ya no
Con los años nos vamos alejando”

“Qué estabas buscando entre tanto miedo.” Con esto empieza el fin. “LA ÚLTIMA” condensa el vaivén de todas las partes del álbum en un gran momento conclusivo. Ilusoriamente suave, uno sucumbe bajo sus ritmos, su líquida festividad y energía.

Personal, festivo, confesional. Las experiencias que son evocadas en poco más de media hora son testimonio de la efectividad artistica de Jazmín Esquivel, tanto en su lírica como en su composición. Las piezas en MRC no sólo transportan a uno dentro de su psique, sino que le envuelven y le convierten co-protagonista, mientras éstas adoptan su propio espacio dentro de la vida de cada escucha. La vida es corta, la música es mucha y a veces es difícil saber a quién deberíamos mantener en nuestro radar. Pero este no es uno de esos momentos, por un instante fugaz (de esos bellos) el camino es claro: es hora de seguir a Jazmín Esquivel y ver qué regalará a este mundo en un futuro.

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