El puntaje de crédito en China | Y el ranking social en la era digital

En la mayoría de los países el sistema de crédito sirve para que los bancos sepan si eres una persona confiable para recibir un préstamo, hipoteca o una tarjeta de crédito. Antes de que esto existiera, los bancos tenían que recurrir a información que se compartía de boca a boca. Para saber si alguien era de fiar debías preguntarle a sus arrendadores, vecinos y comerciantes locales. La empresa FICO fue la primera en desarrollar un sistema de crédito, basado en el análisis de datos computarizado, que transformara el historial financiero de un ciudadano a un sencillo valor numérico. Los servicios de FICO cubren al 90% de la población en Estados Unidos, mientras que en China apenas un tercio de los ciudadanos cuentan con algún tipo de historial crediticio. Ahora el gobierno chino busca corregir esta situación, pero quiere llevar esta idea aún más lejos, al contexto social.

En el 2014 la Corte Suprema Popular de la República de China emitió un documento titulado “Esquema de planificación para la construcción de un sistema de crédito social (2014-2020)”. La propuesta consiste en implementar un sistema de puntuación ciudadana, basado en la reputación, que evalúe el comportamiento de cada individuo y determine su calificación por medio de un algoritmo. La puntuación será publica y comparable con la del resto de la población para determinar la elegibilidad de cada persona, al momento de adquirir una hipoteca, un trabajo o servicios. Si tu número es alto serás considerado un ciudadano confiable y obtendrás trato preferencial en restaurantes, hoteles, aeropuertos, hospitales, tiendas, bancos, etc. En cambio, si la puntuación es baja te pondrán en una lista negra como castigo, te restringirían el acceso a algunos lugares y podrán negarte ciertos servicios. Lo llaman crédito social, el plan es que para el 2020 sea completamente funcional y se aplique a los 1.3 miles de millones de residentes del país; puede hacer tu vida más fácil o dejarte viviendo en una pesadilla.

Imagina vivir en un mundo donde se mida tu nivel de integridad bajo criterios que no son del todo transparentes, ese valor –expresado en 3 dígitos- determinaría tu lugar en la sociedad.

El partido comunista ve este sistema como una forma regular la economía a nivel empresarial y como una herramienta para dirigir el comportamiento de los ciudadanos. Lo que quieren alcanzar se centra en 4 puntos principales: honestidad en asuntos del gobierno, integridad comercial, integridad social y credibilidad judicial.

En el 2015 el Banco Popular de China expidió 8 licencias a empresas privadas para comenzar pruebas piloto de sistemas de crédito social. La más popular se llama crédito Zhima (Sésamo), pertenece a Ant Financial, la compañía de tecnología financiera mejor valorada en el mundo, afiliada al Grupo Alibaba, un consorcio dedicado al comercio electrónico que posee 18 subsidiarias.

¿Cómo funciona?

Desde el 2011, el número de usuarios de smartphones en China ha aumentado considerablemente. En ese año, Alipay, una aplicación de pago móvil de Ant Financial, lanzó una versión que incluía un escáner de códigos QR, esas etiquetas cuadradas que representan la evolución del código de barras porque pueden guardar más información. Cualquiera puede imprimir estos códigos y cuando la gente los escanea con sus celulares, son direccionados a una página de internet, el perfil de alguien en una red social o, en este caso, a un enlace de pago. Para el 2015 el 40% de la población era dueño de un smartphone. Este fenómeno llevó a una cultura que favorecía los pagos en efectivo (hasta para comprar una casa) a utilizar la app Alipay, o a su rival WeChat Pay, para pagar absolutamente todo con sus teléfonos. Los meseros ponen códigos QR en sus camisas para recibir propinas, hasta los mendigos se las han arreglado para imprimirlos y pegarlos por la ciudad como una nueva forma de pedir limosna.

Alipay no es sólo una billetera digital, en realidad se describe a sí misma como una súper aplicación de estilo de vida. Esto es porque engloba otras aplicaciones de todo tipo, sitios de comercio al por menor, para hacer reservaciones, servicios de entretenimiento, buscadores, navegadores de geolocalización, reproductores de música, etc. En la actualidad existe una app para todo y gracias a empresas gigantes como Google, Facebook, Twitter e Instagram, nos hemos acostumbrado a ceder nuestros datos personales a las aplicaciones que usamos.

Poco después de que se emitieran las licencias para las pruebas de crédito social, los usuarios de Alipay se encontraron con una nueva función en sus perfiles: Crédito Sésamo. Su nombre hace alusión al famoso cuento de Ali Babá y los 40 ladrones, donde un humilde leñador descubre las palabras mágicas que abren las puertas de la cueva donde los 40 ladrones esconden su tesoro: ¡Ábrete sésamo! El mensaje siendo que si eliges –porque a estas alturas es voluntario- participar en el experimento social que es el crédito sésamo, esto podría abrirte muchas puertas. La app se autodenominó como la encarnación del crédito personal. “Utiliza macro datos para realizar una evaluación objetiva. Cuanto mayor sea la puntuación, mejor será su crédito”. El servicio sigue de cerca tu comportamiento, monitorea y evalúa tus actividades cotidianas, las cosas que compras, tus rentas, los lugares que visitas, quiénes son tus amigos, hasta el tiempo que pasas jugando videojuegos o viendo videos en internet; y te coloca en un rango que va de 350 a 950 puntos.

En el artículo “Inside China’s Vast New Experiment in Social Ranking” publicado por la revista Wired, Mara Hvistendahl menciona que, en una declaración emitida por el gerente de Crédito Sésamo, Hu Tao, aclaró que su objetivo es crear confianza en el entorno comercial y que son independientes de cualquier sistema de crédito creado por el gobierno. “Zhima Credit no comparte las puntuaciones de los usuarios ni los datos subyacentes con terceros, incluido el gobierno sin el consentimiento previo del usuario”, se lee en el comunicado. Sin embargo, representantes de Ant Financial manifestaron poco después su interés por ayudar a construir un sistema de integridad social. Y ya han cooperado con el gobierno chino al compartirles la lista negra de los millones de personas que han incumplido multas judiciales. Según ejecutivos de la cadena con esto buscan que “las personas malas de la sociedad no tengan dónde ir, mientras que las personas buenas podrán moverse libremente y sin obstrucciones”.

El sistema aún no se ha implementado oficialmente y ya hay 10 millones de habitantes penalizados.

El algoritmo exacto que utilizan para determinar el crédito sésamo es un secreto, pero a grandes rasgos, voceros de Ant Financial han mencionado que se consideran 5 factores clave:

  1. El historial financiero, como lo hace cualquier sistema de crédito estándar.
  2. Tus conexiones, que incluye el puntaje de tu familia y de las personas que tienes agregadas a tus redes sociales.
  3. Características, que considera el carro que manejas, la zona en la que vives, dónde trabajas o dónde vas a la escuela.
  4. Conducta, que evalúa tus hábitos de consumo y el cumplimiento de obligaciones.
  5. Capacidad financiera, los fondos de ahorros con los que cuentas y tus bienes personales.

Vigilancia Masiva e Ingeniería Social

El sistema de crédito social será reforzado con vigilancia masiva. Las ciudades de China ya cuentan con una amplia red de 200 millones de cámaras de CCT (circuito cerrado de televisión) que aseguran que no exista ningún punto ciego a donde moverte. Además, su tecnología de vigilancia se vuelve cada vez más inteligente, ahora cuenta con reconocimiento facial, escáner de cuerpos y geolocalización, que se ligan a tu información personal y comportamiento en línea. Observan cada movimiento de cada persona las 24 horas del día. El sistema interpreta las actividades capturadas y las evalúan para determinar el efecto que tendrán en el crédito de las personas. Hasta las cosas que pones en tu carrito del súper pueden influir, si compras muchas bebidas alcohólicas puede considerarse como dependencia y bajaría tu puntuación, en cambio sí compras pañales tu puntuación subirá porque significa que eres un padre responsable.

Al tomar en cuenta la naturaleza autoritaria del gobierno chino, no podemos descartar que todo esto sea su forma de apostar por un autoritarismo más suave e invisible en un esfuerzo por utilizar la ingeniería social para ejercer control.

Samantha Hoffman, una consultora independiente que investiga el crédito social, le contó a la cadena ABC sus preocupaciones sobre la seguridad del estado chino. Ella cree que la idea es un intento del partido comunista para prevenir cualquier inestabilidad que lo pueda amenazar. “Si alguien es consciente de que su comportamiento tendrá un impacto negativo o positivo en su puntaje y, por lo tanto, su vida y las vidas de aquellos con quienes se asocia, entonces probablemente ajustará su toma de decisiones en consecuencia”, dijo Hoffman.

Liu Hu es uno de los millones de habitantes que han sido penalizados por su crédito. Él es un investigador y periodista que ha descubierto múltiples casos de corrupción en los niveles más altos del partido comunista. Liu fue entrevistado por la cadena australiana ABC para su reportaje Leave No Dark Corners, donde reveló que el gobierno lo considera un enemigo. En el 2015 perdió un caso de difamación después de acusar a un oficial de extorsión. Desde entonces, se ha visto excluido de la sociedad por su bajo crédito. Al estar en la lista negra, ha sido vetado de usar métodos de transporte como autobuses, trenes y aviones. Al ser considerado una persona deshonesta perdió su trabajo. Sus redes sociales, cuentas en las que tenía dos millones de seguidores, fueron bloqueadas, lo que lo dejó sin un espacio para publicar sus investigaciones. Ahora teme por el futuro de su familia.

El proyecto ha sido comparado muchas veces con el primer episodio de la tercera temporada de Black Mirror, “Nosedive”, que tiene lugar en un futuro distópico en el que las personas pueden calificar y ser calificadas por puntuaciones de una a cinco estrellas en cada interacción social que realicen. La protagonista enfrenta serias consecuencias socioeconómicas cuando su puntuación se ve afectada por una pelea que tiene con un empleado de servicio a clientes, llevándola a ser una marginada social casi de la noche a la mañana. Aunque existe una verdadera similitud, el caso de China es aún más preocupante porque no son las personas con las que convives las que te asignan el puntaje, sino el gobierno y más que juzgar el comportamiento de los ciudadanos, busca formarlo.

Esta es una colaboración de Malú del Ángel para sección #LoRaro
Foto en portada por Gilles Lambert

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